Tapón mucoso es el nombre de una cosa. Es un nombre descriptivo, práctico, sí. Pero a mí lo que me trae son imágenes de belleza. Porque el tapón mucoso, además de ser el nombre que describe algo palpable y un momento esperado, tiene el color del cielo de Barcelona a la hora preciosa del atardecer. Porque el color del cielo de Barcelona, una ciudad mediterránea cercana al mar, en ese momento especial y mágico, y sobre todo en primavera y en otoño, se abre a dar a luz a preciosos y cálidos colores: rojo-naranja, salmón, rosa, lila… azul y muchos otros que conozco aunque no me sé sus nombres.

Foto extreta de http://www.robertomarquino.com/blog/?p=91

El cielo, y su amplitud, fue lo que tuve en mis manos la mañana que parí a mi hija. Textura caliente y suave y preciosos e infinitos colores para un nombre que, aunque útil, es poco literario y muy insuficiente para nombrar lo que es: el umbral del precioso tesoro que custodia y que es “abrirse a la experiencia de ser dos”.

 Núria Beitia Hernández

(1-6-2012)

Publicado en Titania

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